Salir del centro no es escapar, es aprender a vivir con equilibrio.
Las salidas terapéuticas permiten aplicar lo aprendido en contextos reales y reconectar con la naturaleza. A través de excursiones y dinámicas al aire libre, se fortalecen la convivencia y la gestión emocional.
La naturaleza enseña que todo proceso lleva su ritmo; también la recuperación.